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Colombia: el arduo camino hacia la paz

Hector Bernardo *

Publicado: jueves, 13 octubre 2022

El gobierno de Gustavo Petro anunció formalmente que en noviembre comenzarán los diálogos de paz con el ELN y que Cuba, Venezuela y Noruega serán los países garantes.  Colombia sueña con una paz total y definitiva.

“Desde Caracas se reanudan los diálogos de paz, oficialmente, entre nuestro gobierno y el Ejército de Liberación Nacional, junto a los países garantes de Venezuela, Cuba y Noruega”, anunció el presidente de Colombia, Gustavo Petro el pasado 4 octubre.

Si bien, se aclaró que los diálogos se retomaran en noviembre próximo, el mandatario colombiano informó que ya hay un primer entendimiento que sentó las bases para las futuras conversaciones. 

Petro especificó que ese primer entendimiento plantea tres puntos: reinstalar la mesa de conversaciones con sus respectivas delegaciones; retomar el conjunto de los acuerdos y avances logrados desde la firma de la agenda de marzo de 2016; y reabrir el diálogo después de la primera semana de noviembre.

Según detalló la agencia de noticias Télam: “el anuncio oficial se hizo este martes (4 de octubre) en Caracas, y sentó en una misma mesa al alto comisionado para la Paz, Danilo Rueda; a los dos máximos jefes del ELN, Antonio García y Pablo Beltrán; a representantes de Cuba, Venezuela y Noruega, los tres países garantes del proceso, y al jefe de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, Carlos Ruiz Massieu”.

Desandar un largo camino 

Las seis décadas de conflicto armado interno colombiano como consecuencia miles de muertes, desapariciones y millones de personas que sufrieron desplazamientos forzados. 

Según un informe de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición en Colombia, el conflicto armado hizo que al menos 450.666 personas perdieran la vida; 121.768 fueron víctimas de desaparición forzada; 50.770 fueron secuestradas; 16.238 niñas, niños y adolescentes fueron reclutados; 32.446 personas fueron víctimas de actos en contra de la libertad y la integridad sexual; entre otras violaciones a los derechos humanos. Entre 1985 y 2016 se registraron 6.402 ejecuciones extrajudiciales conocidas como «falsos positivos». El conflicto también provocó que más de un millón de colombianas y colombianos debieran irse al exilio para proteger sus vidas, y más de 7,7 millones de personas debieron abandonar sus hogares, víctimas de desplazamientos interno forzado.

En 2016, luego de más cinco años de diálogos en La Habana (Cuba) y de un primer acuerdo descartado tras un plebiscito, se logró la firma de los acuerdos de paz entre la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) y el Estado colombiano, representado por el Gobierno de Juan Manuel Santos.

Las FARC dejaron las armas y se desmovilizaron, pero el gobierno incumplió con gran parte de lo firmado y el regreso al gobierno del uribismo en 2018, encarnado en la figura de Iván Duque, le puso un freno a la implementación de los acuerdos y echó por tierra la posibilidad de avanzar con los diálogos de paz con la guerrilla del ELN. 

Según informó el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), durante el gobierno de Iván Duque fueron asesinados 957 líderes y defensores de derechos humanos, se produjeron 555 secuestros, 261 firmantes de la paz fueron asesinados, hubo 545 eventos de desplazamiento forzado y se cometieron 313 masacres con 1.192 víctimas.

Una nueva oportunidad

El 19 de julio, en su primer discurso tras ser electo presidente, Petro aseguró: “La paz es que la sociedad colombiana tenga oportunidades, es que alguien como yo pueda ser presidente, o alguien como Francia (Márquez) pueda ser vicepresidenta, la paz es que dejemos de matarnos los unos a los otros. Desde el gobierno que se iniciará el 7 de agosto comenzará la paz integral en Colombia, a partir primero del gran diálogo nacional entre la sociedad colombiana toda, y, en segundo lugar, a partir de lograr que las armas dejen de disparar”.

Al día siguiente, en la misma línea, reafirmó su voluntad de retomar los diálogos de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que habían sido interrumpidos con la llegada al Gobierno de Iván Duque, representante del uribismo, quien también le puso un freno a la implementación de los acuerdos con las FARC.

Petro aseguró tener “el deseo de continuar los procesos iniciados en el Gobierno de Santos y enriquecerlos, primero cumpliendo con los que se firmaron, los procesos con las FARC. Segundo, continuando con los interrumpidos, uno con el ELN y uno muy incipiente, que no llegó a asentarse, con el Clan del Golfo, porque el fiscal de la época tampoco lo permitió”.

El amigo americano

El lunes 4 de octubre el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, visitó Colombia. El país, ahora gobernado por Gustavo Petro, tiene históricos y profundos vínculos con Estados Unidos lo que lo ha llevado a tener una gran cantidad de bases militares norteamericanas en su propio terreno, una muy importante presencia de la DEA y los servicios de inteligencia estadounidense y a convertirse, durante el gobierno de Juan Manuel Santos en un miembro extracontinental de la OTAN. 

Durante la visita del funcionario norteamericano, Petro aprovechó para solicitarle que Estados Unidos retire a Cuba de la lista de países promotores del terrorismo, ya que fue incluido en ella por petición Iván Duque, cuando el entonces mandatario colombiano decidió poner un freno a las negociaciones con el ELN y pedir la inmediata extradición de los dirigentes de la guerrilla que cumplían la función de negociadores de los acuerdos y, en ese marco se encontraban en la isla. Como garante de los acuerdos Cuba rechazó el pedido de extradición y eso llevó a que el país caribeño sea incluido por Estados Unidos en dicha lista.

Petro dijo que eso era una injusticia, ya que fue el Gobierno colombiano de Juan Manuel Santos quien le había pedido al gobierno cubano que albergara primero las negociaciones de paz con las FARC y luego con el ELN.

Colombia deberá recorrer un camino muy complejo, pero ya se comenzaron a dar los primeros pasos hacia la paz. 

* Periodista, escritor, profesor y director del Observatorio Latinoamericano de Comunicación y Procesos Políticos (FPyCS de la Universidad de La Plata)

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