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Crónicas. Davos. Mucha nieve y una crisis indetenible

Gabriel Fernandez *

Publicado: viernes, 20 enero 2023
La encuesta de PWC para el Foro de Davos refleja mayor pesimismo de los CEOs Reuters
La encuesta de PWC para el Foro de Davos refleja mayor pesimismo de los CEOs Reuters

Mientras esta nueva edición inicia su recorrido, los miembros de Davos y algunos invitados, comienzan sus deliberaciones. Lo hacen amparados por un entorno publicitario apreciable que, disfrazado de periodismo, da cuenta a priori de iniciativas destinadas a frenar una recesión generada por los mismos rectores del espacio.

Las praderas verdes del tramo anterior, cuando el Foro Económico Mundial se congregó en mayo, están revestidas de nieve. Los temas saltan a la vista: la guerra en Ucrania y sus consecuencias conducen la agenda. La elevada inflación, la crisis energética, las dificultades comerciales y los cortes de varios servicios, configuran ejes de los planteos.

La reunión se desplegará durante cinco días (desde el 16 hsta el 20 de enero), y lleva como título «Cooperación en un mundo fragmentado», intentando arrebatar la palabra disruptiva inserta por China en el panorama mundial. Vale recordar que el presidente Xi Jingpin sugirió a Occidente relevar el concepto de competencia por el de cooperación mediante un planteo que, en general, se asentó en la potenciación de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y en particular sobre la elaboración de semiconductores.

Están los jefes de Estado habituales, 56 ministros de Finanzas y 19 directivos de bancos centrales. También se acercaron algunos líderes elegidos recientemente, como el presidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, el mandatario colombiano, Gustavo Petro, y el presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr. El contingente africano es encabezado por el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, y su homólogo de Tanzania, Samia Suluhu Hassan. Estados Unidos es representado por el enviado climático del presidente Joseph Biden, John Kerry, y la delegada de Comercio, Katherine Tai.

La 53ª edición de Davos se concreta en medio de una de las desaceleraciones económicas más pronunciadas del siglo. La directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, advirtió que un tercio de la economía mundial sufrirá una recesión este año. Es que la provocación occidental contra la Federación de Rusia y las consiguientes sanciones están originando una crisis energética sin antecedentes.

Los problemas impulsados por las corporaciones financieras que gobiernan los  Estados Unidos, a través de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) vienen llevando a los bancos centrales a sostener improductivos aumentos de las tasas de interés. El resultado parcial está implicando una disociación entre el desarrollo de los PBI de Oriente y Occidente, mayores costos de endeudamiento, y agravamiento de la pobreza.

Dentro de la costumbre de visualizar primero los efectos para barrer bajo la alfombra las causas, la encuesta anual de riesgos publicada por Foro Económico Mundial el miércoles pasado, situó a la inflación causada por la pandemia y la guerra en Ucrania como la principal dificultad inmediata. Y vaticinó probable que las crisis en el suministro de energía y alimentos persistan durante los próximos dos años.

Davos se niega, así, a reconocer que intenta privar de combustibles rusos a precio razonable y limar la presencia de China como gran comprador externo a numeras naciones, entre las que se destacan las que conforman la Unión Europea (UE).

Crece la preocupación por la inflación Reuters

La reunión «tendrá lugar en el contexto geopolítico y geoeconómico más complejo en décadas», dijo el presidente del Foro, Borge Brende. «Realmente hay mucho en juego para la economía global, ya que debemos tratar de impedir una recesión global, evitar el estancamiento, la inflación y el endeudamiento excesivo».

Para tomar las riendas -“Ya no hay estadistas” (políticos) ha señalado Henry Kissinger-, este año Davos alberga la mayor participación empresarial de su historia, con 600 directores ejecutivos de algunas de las compañías más grandes del mundo. Y con el objetivo de evitar debates incómodos, la voz del Viejo Continente –sacudido por movilizaciones sociales anti ajuste y anti OTAN- presenta a la Comisión Europea (CE) cual intérprete.

Europa seguirá apoyando a Ucrania «mientras sea necesario» frente a Rusia, prometió la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, en su discurso en el Foro Económico Mundial. «Nuestro apoyo inquebrantable a Ucrania no vacilará. Ya sea para ayudar a restablecer el suministro de electricidad, de calefacción y agua, o para preparar los esfuerzos para la reconstrucción a largo plazo», subrayó.

Von der Leyen garantizó también su respaldo a la inclusión de la Guardia Revolucionaria de Irán como una organización “terrorista” por “pisotear” los derechos humanos fundamentales en el país. Dejó de lado admitir que Irán ha suscripto, el año reciente, importantes acuerdos internacionales de seguridad con países de Asia, pero también con miembros de la OTAN. Turquía, entre otros, sigue siendo un dolor de cabeza para esa referencia atlantista.

Como si Europa no tuviera suficientes problemas, von der Leyen denunció en Davos los «intentos agresivos» de China para atraer capacidades industriales europeas, especialmente en tecnologías de energía limpia. Dijo que resultará necesario “investigar las subvenciones chinas”. «No dudaremos en abrir investigaciones si creemos que nuestra contratación pública u otros mercados están siendo distorsionados por tales subvenciones», advirtió.

En este punto, también evitó admitir que los Estados europeos habían suscripto, antes de la irrupción de Joseph Biden como presidente norteamericano y –claro- de la provocación sobre la frontera rusa que originó el presente conflicto, un acuerdo que los vinculaba profundamente con China y abría los mercados asiáticos a las empresas estatales y privadas de la región. En línea, ocultó que el aplanamiento del euro es un intento por vitalizar el alicaído dólar, con menor poder como moneda de intercambio.

Se prevé, al observar la nómina de asistentes, que habrá voces disonantes. Con el andamiaje “informativo” dispuesto, es probable que queden opacadas por el sonido estentóreo de quienes declaman capitalismo, libre expresión y derechos humanos, sin garantizar uno solo de esos factores. Un agudo pensador ha indicado, años atrás, que el sistema de poder crea a los delincuentes para poder castigar. En este caso, es posible inspirarse en la idea y apuntar: las corporaciones financieras y sus voceros crean las crisis para poder ajustar.

Esto es lo que se visualiza en Davos.

La novedad es que las crisis tienen razones más profundas. Y los resultados, se están tornando inmanejables.

* Director La Señal Medios / Area Periodística Radio Gráfica / Autor de Fuentes Seguras

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