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Crónicas. Indicios del mañana

Gabriel Fernandez *

Publicado: viernes, 23 septiembre 2022

Organización de Cooperación de Shangai en Samarcanda. BRICS, RCEP – Franja y Ruta – Guerra, la única inversión occidental – Paz, una necesidad multipolar – La fascinación oriental 

La hegemonía comunicacional concentrada en Occidente puede hacer creer que el mundo vive un sendero involutivo que lo llevará a reposicionar esquemas previos de poder. Ese es el clima político inducido y con fuerte despliegue en el Sur de América. Aunque no suponemos que el avance histórico es lineal, resulta preciso apuntar que los datos esenciales de los meses recientes no se han modificado regresivamente: en varios aspectos cobraron empuje.

SHANGAI. Entre el 15 y el 17 de septiembre se concretará una reunión trascendente de la Organización de Cooperación de Shangai (OCS). Allí se resolverá la incorporación como miembro pleno de Irán y se analizarán los pedidos de otras naciones en esa dirección. También, se realizará un diagnóstico de la compleja situación internacional, y se profundizará el vínculo económico entre los integrantes de la gran coalición. La cita será en Uzbekistán, más precisamente en la legendaria ciudad de Samarcanda, lo cual permite adentrarse –sobre el final de este artículo- en una fascinante historia que se prolonga hasta el presente.

La OCS supera las dos décadas de actividad. Nacida para armonizar la realidad en Asia Central entre los seis países fundadores –China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán– fue abordando, sin prisa pero a paso firme, áreas sensibles: seguridad, economía, energía y cultura, en el marco de una lucha común contra “el terrorismo, el separatismo y el extremismo”. En el origen surgió como Grupo de los Cinco; ahí nomás se sumó Uzbekistán. Está encabezada por el Consejo de Jefes de Estado, que se reúne una vez al año. Las decisiones son consensuadas, aunque algunos miembros denotan sus preferencias: China, en el aspecto económico; Rusia, en el terreno militar.

Dos semanas atrás se reunió el Consejo Ministerial de la entidad. El cruce se desplegó en Taskent, la capital uzbeka. Resultó clave para ordenar el perfil de la cumbre y para ir delineando lo que se denominará la “Declaración de Samarcanda”. El diálogo de los cancilleres involucró varios asuntos eje: Interconectividad y creación de corredores de transporte eficientes; trazado de una hoja de ruta para el aumento gradual de la participación de las monedas nacionales en el comercio y, más en general, la integración euroasiática. Once Estados aspiran a elevar el rango de su participación. Lo anticipó el canciller anfitrión, Vladímir Nórov, cuyo país ejerce la presidencia rotativa.

BRICS. Mientras tanto, se están empezando a articular los resultados de la reunión BRICS + en Beijing, que opacó a la del G7 en los Alpes. Desde hace poco menos de un mes, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica diseñan el ingreso de Irán y la Argentina a esa coalición formada por emergentes en franco desarrollo. Analistas sureños y norteños coinciden en que el bloque incluye las economías dominantes en las décadas venideras. Esto ya les está permitiendo influir en los rumbos globales y en el seno de las entidades multilaterales existentes.

En medio de ese panorama, se ha difundido como banderola para la imaginaria vuelta al pasado la iniciativa de los Estados Unidos de excluir a la Federación de Rusia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Semejante propuesta debería estar impulsada por el secretario general, adoptada por el Consejo de Seguridad, y refrendada a través de modificaciones estatutarias por dos tercios de una Asamblea General. Congregar ese respaldo ya era imposible hace una década para el núcleo rector del Norte; ahora, solo despierta comentarios irónicos.

Pero hay más.

MULTIPOLAR. Si existe un elemento que caracteriza el período, es el raudo establecimiento de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP) un acuerdo de libre comercio entre los diez estados miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Se trata de Myanmar, Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam, y cinco estados de Asia y Oceanía con los que la ASEAN tiene acuerdos de libre comercio en curso (Australia, China, Corea del Sur, Japón y Nueva Zelanda). Entre todos incluyen al 30% de la población mundial y el 30% del Producto Bruto Mundial.

El RCEP deshilachó el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), el pacto otrora propuesto por el bloque anglosajón que involucró varias naciones de Asia y América, pero excluyó a China y la India. ​Luego de la salida del TPP de los Estados Unidos durante la presidencia de Donald Trump se reimpulsaron las gestiones en el RCEP y se vivificó el acuerdo de noviembre de 2020. El RCEP es el primer tratado de libre comercio entre China, Japón y Corea del Sur, y también el primer tratado multilateral que incluye al coloso.​De hecho, viene corriendo el eje gravitatorio de la economía mundial hacia Asia.​ Objetivamente se trata del mayor tratado de libre comercio y del bloque comercial más importante en el planeta, superando al establecido en América del Norte y a la Unión Europea (UE).

¿Nadie habla de esto? Bueno, nosotros sí. Es una realidad demasiado voluminosa para ignorarla.

FRANJA Y RUTA. Como parte de esa realidad, es preciso recordar otro dato que los medios intentan barrer bajo la alfombra. La Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda lanzada por China ya congregó un total de 139 países adheridos, entre los cuales hay 30 europeos, 37 asiáticos, 54 africanos y 13 de América latina. Los primeros señalados ya habían suscripto un tratado comercial vasto y hondo con el Dragón, que los beneficiaba en materia de infraestructura, energía y comercio exterior.

La suspensión de hecho que implicó la confrontación bélica en Ucrania no damnificó la persistencia de los acuerdos con los no europeos ni desdibujó la proyección de la Unión Económica Euroasiática. Esta entidad, creada entre 2014 y 2015 fue hostigada por Occidente (revueltas inducidas en Bielorrusia, Kirguistán y Kazajistán) en el tramo previo inmediato al inicio del nuevo desplazamiento de tropas hacia el Este fronterizo.

La cuestión es: todos los que venían ensamblando relaciones con Eurasia lo siguieron haciendo, con la excepción de los países europeos disciplinados por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Esto viene originando vectores con orientación disímil entre los adscriptos al dominio unipolar y los que se ratificaron dentro del esquema Multipolar. Adivine lector, quién crece y quién decrece. La polvareda distorsiona las miradas pero no evita la persistencia del sentido.

Lo indicamos oportunamente: las regiones que se yerguen son aquellas en las que el poder político se enlaza coherentemente con el interés geoeconómico profundo. Ni uno sólo de los integrantes de la  OCS ha desertado en este tramo de bulla y algazara que propone Occidente: meta verso, pues se insiste con el aislamiento de varios de sus miembros.

GUERRA Y PAZ. Así como el contraste presente evidencia distintos proyectos para la humanidad, una de las fases de los intereses que sostiene cada bloque en combate da cuenta de revelaciones significativas. Mientras Occidente exige guerra para dinamizar sus corporaciones financieras ligadas a la fabricación de armamentos y a la construcción de ejércitos, los multipolares necesitan paz para comerciar sin sorpresas, sin interrupciones y en relativo equilibrio. Ni los gasoductos rusos ni las rutas chinas se pueden desenvolver adecuadamente en medio de bombardeos y crímenes masivos. El resto de los emergentes ni siquiera pretenden asomarse a una contienda militar extrema y lamentan este decurso pues demandan grandes compradores externos. Esto es, la paz es un factor concreto que impulsa la resolución de la guerra. La presentación pública de los comportamientos que manan de esas profundidades, es inversa a la realidad.

Vale  subrayar que en este lapso extraordinario que nos toca vivir pueden suceder muchas cosas; varias de ellas, a contrapelo de la historia. Todos los protagonistas poseen tremendo poder de fuego y, aunque el devenir se está delineando con más claridad, intentan golpear donde más duele.

Volvamos, para cerrar, a Samarcanda.

SAMARCANDA. Samarcanda es tan antigua que los investigadores no logran definir el período de su fundación. Han hallado indicios de presencia humana ya en el Paleolítico tardío; las estimaciones más aceptadas señalan que surgió en el siglo VIII antes de Cristo. Con el tiempo, fue prosperando a raíz de su ubicación estratégica y de un buen vínculo tejido, paso a paso, con China. Sucede que al estar situada entre la gran nación y el mar Mediterráneo, resultó clave para el despliegue de la Ruta de la Seda y se configuró como una de las ciudades más importantes de Asia Central.

En el siglo xiv se convirtió en la capital del imperio de Timur (Tamerlán) allí está su mausoleo (el Gur-eAmir), mientras que la Mezquita Bibi-Khanym (una réplica moderna) sigue siendo uno de los monumentos más notables de la ciudad. El Registán fue el antiguo centro de la ciudad, la cual ha conservado las tradiciones de los antiguos oficios: bordados, bordados de oro, tejidos de seda, grabado sobre cobre, cerámica, tallado y pintura sobre madera. ¿Qué es el Registán? Una plaza pública donde las personas se reunían para escuchar las proclamaciones reales, anunciadas por explosiones en enormes tubos de cobre llamados dzharchis, aunque también un lugar destinado a las ejecuciones públicas. La plaza está enmarcada por tres madrasas (escuelas islámicas) de la distintiva arquitectura islámica.

Al comienzo del siglo VIII Samarcanda fue invadida y sometida por pueblos árabes. Fíjese lector: bajo el poder de los Abásidas, se obtiene el secreto de la fabricación de papel a partir de la confesión de dos prisioneros chinos capturados en la batalla del Talas en el año 751, lo que originó la primera fábrica de papel en el mundo islámico. La invención luego se extendió al resto de la zona, y más tarde a Europa. Los batifondos y las reyertas caracterizaron el poblado. Entre los siglos VI y XIII Samarcanda fue controlada por turcos, árabes, persas, hasta resultar  saqueada por los mongoles de Gengis Khan en 1220.

Para comprender su importancia, vale indicar que en esa época la ciudad se aproximaba al medio millón de habitantes, la cifra que alcanza en la actualidad. Una pequeña parte de la población sobrevivió, pero Samarcanda sufrió una vez más otro ataque mongol liderado por Khan Baraq para obtener tesoros. Tras varias décadas la ciudad se recuperó de estos desastres. En 1365 tuvo lugar una revuelta contra el dominio mongol. No resultó sencillo construir una ciudad con tantas potencias anhelantes en derredor. Pero la posición geográfica y el firme talante de los locales, fueron diseñando una patria.

Los rusos se aproximaron. Vamos a saltear un tramo para adentrarnos en períodos más cercanos. Digamos que la ciudad se convirtió en la capital del Óblast de Samarcanda en el Turquestán ruso y creció en importancia sobre todo cuando el ferrocarril Trans-Caspio llegó a la ciudad en 1888. En 1925 se convirtió en la capital de la Uzbekistán (República Socialista Soviética de Uzbekistán), antes de ser sustituida en 1930 por Taskent, la actual capital.

FASCINACIÓN Y MISTERIO. No hay mar pero su tono es azul. Las cúpulas redondeadas brindan un matiz que envuelve con ese sabio color a la ciudad vertebral de la Ruta de la Seda. Es la Joya Azul de Asia y sus reflejos se extienden en un aura que la define desde lejos.

El encanto y el misterio del lugar se alimentan de varios elementos. Vale contar una historia, la de la Mezquita Bibi Khanum: Esta gigantesca obra fue construida por la esposa de Tamerlán, Bibi Khanum, mientras su esposo estaba de campaña fuera de la ciudad. Tamerlán, gran conquistador nómade que transitó desde Delhi hasta Moscú, desplegó entre 1382 y 1405 su vibrante poder en la región. Pero claro, estaba mucho fuera de casa. Parece que el arquitecto de la Mezquita se enamoró de Bibi y se negó a completar el trabajo acordado a menos que le diera un beso. Al menos esa es la pudorosa referencia de la leyenda.

Se besaron nomás, y el encuentro romántico dejó una marca en ella. El hecho desató la furia de Tamerlán, que no estaba imbuido del actual debate sobre derechos ni apeló a consejos psicológicos para procesar y comprender. Armó un buen escándalo y dispuso parte de su ejército para rastrear al audaz arquitecto. Finalmente lo halló, pero –quizás advertido- ya estaba muerto. La esposa de Tamerlán era conocida por el nombre de ‘Bibi Khanum’ (que literalmente significa mujer-mujer o la reina de todas las mujeres en persa).

En cualquier caso, la mezquita, con su puerta principal de más de 35 metros de altura, es uno de los más espectaculares edificios en Samarcanda, tenía cuatro minaretes  el patio central estaba enlosado con placas de mármol y de cerámica y rodeado por un corredor de arcadas con 400 columnas de mármol blanco coronadas por cúpulas. En su mayoría se derrumbó en un terremoto en 1897, pero fue restaurada por el Gobierno con el azulejo original. Aunque aún impresiona por sus formidables dimensiones es tan sólo una trazo de lo que fue.

LAS MIL Y UNA NOCHES. Otro de los aportes al encanto que envuelve Samarcanda se afinca en Las mil y una noches. Esa obra en la cual el rey Shariyar, enojado con su esposa –que fijación con la temática ¿no?-, resuelve matar a cada mujer que desposa una jornada después de la boda. Allí está Sherezada, que enfrenta el riesgo de casarse con el sultán y a través de los relatos que le cuenta noche tras noche, siempre interrumpidos en el punto culminante, consigue que el soberano le perdone la vida y frene su sanguinario proceder.

Las mil y una noches evidencian el placer y la tensión que puede generar el arte del buen narrar, de fascinar al lector con la historia que se le impone. El manejo del conflicto es magistral: absorbe al lector y, luego de diversas contrariedades, se resuelve de manera ejemplificadora. Quizás los finales no son sorpresivos, pero sí armónicos: sugieren que el orden puede restablecerse y las injusticias, reparadas.

Drama, pasión, comicidad, configuran el gran libro. Pero también elementos que favorecen la comprensión del comportamiento humano. Estructurado con base en cajas chinas (historias dentro de historias), se cuenta un suceso en el cual  los personajes cuentan otras  historias dentro de las cuales también emergen personajes que dan a conocer sus propios derroteros. Este recurso delinea la forma del libro, y sus contenidos: apunta a un mundo en el que todos narran para salvar la vida, tal como Sherezada, pero también para deleitar a los que escuchan. Según los mejores críticos orientales, la misma obra es una metáfora de cómo la ficción nos enriquece la vida, nos da acceso a mundos inimaginables y fantásticos, nos saca de nosotros mismos y favorece el vínculo con los demás, tal como le ocurre al rey Shariyar.

Las mil y una noches ofrece historias placenteras, que valen por sí mismas, pobladas de genios crueles, brujas bondadosas, metamorfosis de seres humanos en animales, viajes prolongados y sorpresivos, amores contrariados y culminados, ansias de amor, de reconocimiento, de venganza. Se dice que la mejor edición, bien cercana al lejano original, fue realizada por el sirio René Khawam, con más de un millar de páginas. Sin embargo, este periodista sugiere tomar cualquier versión, poner buena luz, situarse en un lugar cómodo y dejarse llevar por un océano de pasiones y adecuadas dosis de sangre, lágrimas y sonrisas.

CORTO MALTÉS. Mucho después llegaría el gran Hugo Pratt para asentar en Samarcanda a su Corto Maltés, en una de las mejores aventuras de la serie. El errante marino, con profundos vínculos en ambientes ocultos del lugar, se orienta en busca de un tesoro cuya existencia pudo conocer capítulos atrás. Un manuscrito de Lord Byron, escondido en la cúpula de la mezquita de Kawakly, en la isla de Rodas, es punto de partida para este relato cuya acción transcurre entre 1921 y 1922 en la Ruta de la Seda. Corto, tras la pista del tesoro de Alejandro Magno, enfrenta situaciones complejas: derviches, adoradores del demonio, miembros de la secta de los hashashins y los diversos ejércitos que guerrean en la región.

Mientras atraviesa situaciones tan violentas como extraordinarias, se entera del destino de su amigo y contracara Rasputín: el cruel barbado está preso en una cárcel de Samarcanda. A regañadientes, pero sabiendo también que no podrá evitarlo, el Corto brega por su libertad. Se trata de una de las obras más sugestivas de Pratt. Allí el marino de Malta se topa con su doble, un militar turco de mala entraña. El subtexto de la historieta incluye, al entender de este cronista, una reivindicación sincera y sensitiva de la lucha del pueblo armenio.Así que vea usted, lector, lo que encarna la sede del encuentro de la Organización de Cooperación de Shangai.

* Director La Señal Medios / Area Periodística Radio Gráfica / Autor de Fuentes Seguras

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