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GUERRA CONTRAINSURGENTE PERU EN EL OJO DEL TORNADO

Stella Calloni *

Publicado: viernes, 20 enero 2023

La insurrección popular en Perú, en respuesta al golpe cívico militar, que tiene todos los elementos de los llamados “golpes blandos, como la intervención de la justicia, el parlamento, los medios de comunicación, típico de la guerra psicológica aplicada en pleno siglo XXI, pero también el factor militar del que nadie habla, y la ocupación de una buena parte del territorio por bases y tropas estadounidenses, colocó a ese país en el ojo de un tornado, más que de una tormenta.

Este escenario debe ser observado en estos tiempos, no sólo como un trágico “modelo” de los nuevos planes imperiales con respecto a una América Latina, que es, hoy por hoy, lo más importante  para la estrategia central del imperio y de sus estrategas en la geopolítica continental y mundial. Su “patio trasero” es, nada más y nada menos, un gran reservorio de recursos de todo tipo, donde existen las mayores reservas del mundo de productos esenciales y en los últimos tiempos hay que agregarle el litio, hasta más importante que el petróleo.

Perú es hoy un símbolo de lo que puede ser cualquiera de nuestros países, ante un plan también geoestratégico del poder hegemónico  como es la recolonización de América Latina y el Caribe, trazado cuando a fines del siglo pasado se escribieron los temas esenciales, como la forma de enfrentar los “conflictos de los años 2000” en la región que los Estados Unidos consideraron como suya, a partir de la famosa Doctrina Monroe: América (del sur) para América (del norte) .

Con la revolución tecnológica y el avance apocalíptico  absolutamente necesario del poder imperial se apoderaron, como asociados o asumiendo la dirección general (dentro también de las estrategias de guerra) de los grandes medios de comunicación en el mundo. Europa los puso a sus pies (y sus manos por supuesto) mientras que en América Latina, avanzaban tanto en la imposición de las dictaduras militares, como de las dictaduras neoliberales, que como las brujas, también existieron.

Así se apropiaron del “relato”, de  la América Latina siempre resistente como lo está haciendo ahora, para acabar con nuestras culturas y favorecer la anulación de las identidades y la desconcientización masiva de los pueblos a un nivel nunca visto. La imagen que quieren lograr precisamente es la de los zombis originales, no los de las películas de terror, sino los que caminan vaciados de sus conciencias, anulado el lenguaje por otro de monosílabos, una advertencia que como tantas otras nos adelantó el  líder revolucionario más universal de América latina, como fue y sigue siendo el comandante Fidel Castro Ruz de Cuba. Ver a Perú desangrase en estos días es precisamente lo que quieren hacer con cada uno de nuestros países.

Estamos viendo en estos momentos también la capacidad de resistencia de nuestros pueblos, cuando vemos avanzar, aún muchas veces y lamentablemente con escasas  dirigencias en estos tiempos, cuando  ya la espontaneidad pocas veces puede sostenerse contra semejantes poderes. 

El Perú insurrecto definió el ex canciller Héctor Béjar, el primero que nombró en su cargo el presidente preso Pedro Castillo, quien dijo que los levantamientos que  surgieron desde los primeros momentos con las movilizaciones en el país profundo,  eran una sublevación, una insurrección popular. Una de las primeras debilidades de Castillo fue separar a Béjar, catedrático, sociólogo, respetado en el mundo, como una concesión a quienes comenzaron el golpe desde los primeros días de su asunción al gobierno y lo obligaron a cambar el gabinete, obstaculizando todas sus medidas, las mejores, las más populares y las más soberanas, lo que lo debilitó ante ese  poder que también está bajo el dominio de otros poder mayores, que  avanza sobre nuestro continente cuando está en decadencia y los obliga a caminar  como un elefante en la vitrina (frase muy conocida pero útil en estas circunstancia donde todo sirve, salvo la inmovilidad y la indiferencia).

Ayer las protestas llegaron a Lima, cercada, vallada, enrejadas las plazas,  mientras el país profundo continuaba ardiendo y mientras los manifestantes que no caminaron hacia la capital estuvieron en cada lugar del país  manteniendo la sublevación, sin armas, como lo están haciendo, a pesar, y por, sus más de medio centenar de asesinados entre los que hay niños y adolescentes. Incluso estas cifras, como los miles de heridos, son consideradas bajas porque los organismos de derechos Humanos más independientes, muy pocos por cierto en ese país, estiman que no responden a la realidad de los que está sucediendo en el otro Perú  

La tristemente conocida Organización de Estados Americanos (OEA) y los organismos internacionales creados para defendernos en estas circunstancias, mandan veedores que no ven nada o todo lo contrario, los asesinados y miles de heridos supone miles y miles de hogares  golpeados, cuyos familiares piden a gritos que los escuchen sus ilegales autoridades, pero no tienen respuesta.

En medio de esto no podemos confundirnos con el tema de la ex vicepresidente de Castillo, Dina Boluarte, supuesta “defensora de humildes”  quien traicionó  al pueblo que la eligió y no por ella sino  por acompañar al dirigente de maestros rurales que llegó a la presidencia.

Cada  vez más crecen las protestas y gracias a Boluarte nos enteramos que los trabajadores, los campesinos, las comunidades indígenas y otros, son todos “terroristas”, muy originales porque no traen armas de ninguna clase, salvo que ver los rostros del pueblo reprimido, hambreado, saqueado “horrorice” a los que reprimen, hambrean y saquean; la antipatria digamos. 

Estos pobladores invisibilizados, pero insurrectos visibles de Perú, tienen sus sindicatos, que ayer convocaron al paro indefinido bajo la consigna de pedir la inmediata renuncia de Boluarte, el cierre del Congreso, el llamado a elecciones, y a escribir una nueva constitución, para acabar con las envejecidas, caducas, a veces criminales de las constituciones de un pasado que ya no debe volver. Los esperaron policías pertrechados, armados, preparados “para abollar ideologías” (gracias Mafalda y Quino) que hasta podrían ayudarlos a ellos a volver a su esencia humana. Más muertos y más amenazas. El gobierno ilegal, dictatorial de Perú declaró el sábado pasado el estado de emergencia en tres regiones, dos provincias y un distrito del país.

La medida comenzó a regir desde el 15 de enero pasado y por un término de 30 días, y tendrá efecto en los departamentos de Puno, Cusco, Lima, en la provincia constitucional del Callao, en la provincia de Andahuaylas del departamento de Apurímac, en las provincias de Tambopata y Tahuamanu del departamento de Madre de Dios, en el distrito de Torata, y en la provincia de Mariscal Nieto del departamento de Moquegua” 

Además la “la Policía Nacional del Perú mantiene el control del orden interno, con el apoyo de las Fuerzas Armadas”, como señala el decreto, mientras Boluarte ordenó la inmovilización social obligatoria (toque de queda) en Puno, que entrará a regir el próximo 25 de enero.  Eso supone que todas las personas deberán permanecer en sus domicilios desde las 8:00 p.m. hasta las 04:00 a.m.

Estamos asistiendo a la represión desmedida y desesperada del poder que no es tal, que nadie les ha conferido. Pero al pedido de renuncia a  Boluarte hay que agregarle la renuncia de los parlamentarios golpistas. El “principal operador de la trama golpista, que preside el Parlamento“, es el general retirado José William Zapata  ex jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Perú y representante de la agrupación conservadora “Avanza País”, quien en las últimas elecciones  apoyó a la ultraderechista Keiko Fujimori  como señala el periodista e investigador Calos Fazio, en el periódico la Jornada de México.

En el año 2006 Zapata fue acusado de graves acciones de corrupción   y en 2021 de encubrir la masacre de Acomarca(1985) donde fueron asesinados 69 comuneros, y también figuran sus antecedentes señalados por la propia Administración del Control de  Drogas (DEA) de Estados Unidos  cuando era jefe militar de Piura 2004-2005, vinculado a importantes carteles, especialmente de México.

También se descubrió en los últimos días los planes de los altos militares peruanos entrenados en su país, por las fuerzas especiales del Comando Sur, en las bases militares de Estados Unidos, y su Centros de Operaciones Especiales en territorio peruano, que suman hasta un número superior a lo que existente en Colombia. También funciona un laboratorio de Estados Unidos, en los predios de un hospital de la Marina peruana (no olvidar los 30 de guerra bacteriológica en Ucrania). Todo esto comprobado y en plena actividad. 

RASTROS DE UN PASADO 

Lo que está sucediendo en Perú nos obliga a mirar hacia el otro país cuya cultura e identidad fueron diezmadas, imponiendo un racismo brutal, discriminaciones, injusticias, en un escenario de crímenes de lesa humanidad, de lo cual está acusado Fujimori y sus funcionarios, más cercanos.  Hay una larga lucha, de la que tampoco se habla.     

Del otro Perú, del que han hablado los grandes escritores peruanos, los que rescataban el orgullo de descender de los Incas, una de las civilizaciones más avanzadas cuando llegaron los mal llamados “conquistadores” del imperio español. Uno de esos escritores reconocido universalmente fue José María  Arguedas quien convivió en comunidades de pueblos originarios ganando su respeto y su confianza, conociendo el quechua, como el idioma de su niñez, tratando de rescatar un mundo de profundidades  que la oligarquía peruana había condenado al apartheid.,

Qué lejos está este Perú, donde las mafias han ganado el poder y sólo quedan algunos escasos seguidores entre aquellos que acompañaron al gobierno del general Juan Velazco Alvarado, quien protagonizó el golpe de Estado  revolucionario el 3 de octubre de 1968 y gobernó hasta 1975´.

En agosto de ese año un militar pro Estados Unidos el general Francisco Morales Bermúdez, dio un golpe de Estado para imponer una dictadura y destruir todo lo construido por Velazco Alvarado, quien desarrolló lo que se llamó la revolución peruana aplicando la reforma agraria ante tanta injusticia y el Plan Inca recuperando las empresas estatales, nacionalizó la banca, y en política exterior  también giró en 180 grados hacia una posición antimperialista definida formando parte de los  gobiernos militares nacionalistas en la misma época en que gobernaron Panamá (Omar Torrijos, 1968), Bolivia, (General Juan José Torres, 1971) y también en Ecuador y Honduras, caracterizados por ideas progresistas de justicia social  independencia económica y política y el antimperialismo, es decir el anticolonialismo. Muchos militares los acompañaron, y varios de ellos debieron salir al exilio, por defender los derechos del pueblo peruano, y  la soberanía e independencia. 

El silencio sobre lo que hay detrás de este golpe es criminal. Y más aún el de los organismos internacionales, como lo es permitir un día más que se continúe masacrando al pueblo. Perú es el espejo de lo que intentan hacer con todos nuestros países. “Necesitan controlarnos, ellos mismos de cerca, 

Lo que está sucediendo en Perú nos obliga a mirar hacia el otro país cuya cultura e identidad fueron diezmadas, imponiendo un racismo brutal, discriminaciones, injusticias, en un escenario de crímenes de lesa humanidad, de lo cual está acusado Fujimori y sus funcionarios, más cercanos.  Hay una larga lucha, de la que tampoco se habla.     

Conocer desde adentro para retransmitirlo tratando de unir aquel mundo al de los criollos, como hicieron otros grandes escritores peruanos entre ellos Manuel Scorza, en sus libros Garabombo el Invisible o Redoble por Rancas y tantos  intelectuales del nivel de José Carlos Mariátegui, recuperado como nunca en estos tiempos. Y qué decir de Mariátegui, imprescindible para entender nuestra situación colonial que se extiende hasta hoy. Y más aún Perú es estratégico para Estados Unidos y la OTAN, por sus fronteras con tantos países, pero especialmente por el Pacífico Sur. Desde hace años estados Unidos utiliza los puertos del Pacífico como centros operativos para abastecer sus navíos. Por eso también se agrega ahora el regreso de la guerra “fría”, que incluye no sólo los viejos intereses de Estados Unidos en la región, sino ahora la ocupación estratégica de los Océanos Atlántico y Pacífico este en su guerra contra China, de lo que hay mucho más para hablar. 

Y por eso nos han declarado una guerra híbrida, de baja Intensidad, guerra contrainsurgente a todos los países de  América Latina, de lo que muchos gobiernos parece no haberse enterado nunca y de esto se defienden  nuestros pueblos.

* Poeta, escritora y periodista.

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