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No perder la brújula en la tormenta

Ruben Guzzetti *

Publicado: viernes, 19 mayo 2023

La humanidad está perdida, esto no tiene mas arreglo, con esta inflación no se puede vivir, la
inseguridad nos golpea, la precariedad laboral y la desigualdad es alarmante, nos acechan las
catástrofes climatológicas, son algunas de las frases que predominan en casi todas las
conversaciones que se escuchan en el hemisferio occidental. Los medios de desinformación
baten el parche, el objetivo: aturdirnos y hacernos vivir sumergidos en la angustia y con miedo
a todo. Ahora el nuevo cuco es la inteligencia artificial que, si bien no deja de tener sus
especificidades preocupantes, el tema central no es si es positiva o negativa sino en manos de
quienes estará, o ya está.
Visto desde esta parte del mundo vivimos en un caos e incertidumbre permanente, de eso no
caben dudas.
Nos golpean constantemente en nuestra autoestima, nos dividen, intentan enfrentarnos,
persiguen que dudemos de nuestras fuerzas transformadoras, cuando en realidad el problema
serio lo tienen esas minorías inescrupulosas que no pueden dominar como antes y apelan al
maltusianismo social.
Sin embargo, debemos hacernos algunas preguntas:
¿el caos, la incertidumbre, las permanentes guerras, la inestabilidad económica, la
degradación moral y ética, surgen naturalmente o hay decisiones de sectores de poder que las
generan?
Nos están queriendo acostumbrar a naturalizar cualquier transgresión e ir aceptando
situaciones hasta hace poco tiempo impensadas.
Se está haciendo frecuente escuchar declaraciones de ciertos dirigentes con altas
responsabilidades que nos sorprenden diariamente.
Antony Blinken, secretario de Estado de EE.UU. ante el atentado terrorista al Kremlin, el
pasado 2 de mayo, declaró que Ucrania tiene todo el derecho a defenderse como crea más
conveniente. No solo no condenó el acto, sino que lo justificó.
Voceros del gobierno ucraniano llamaron a matar rusos en cualquier lugar del mundo.
Mijail Podoliak, principal asesor de la oficina de la presidencia de Ucrania manifestó
públicamente que si Europa deja de enviarles armas comenzarán los ataques terroristas en su
territorio, “los europeos ya no podrán comer tranquilos sus cruasanes en los restaurantes”.
Un dirigente argentino, futuro candidato a presidente, dice que no esta mal que las personas
puedan vender sus órganos ya que somos libres de disponer de nuestros cuerpos. Todo vale en
el reino del libre mercado.
Esta semana, la de la celebración del 9 de mayo, día de la victoria sobre el nazi fascismo,
hemos asistido a los intentos de desvirtuar la historia de la segunda guerra mundial e intentar
reescribirla por parte de los voceros de las potencias occidentales, cuando todos sabemos que
fue el ejercito rojo y el pueblo soviético los que salvaron a la humanidad de la mayor expresión
de brutalidad.
También en estos días el portal Infobae publicó una nota de Agustín Barletti, columnista del
diario La Nación, sobre su libro “El hambre del Dragón”. En la misma expresa tanto una
marcada animadversión contra el país oriental como un profundo desconocimiento de la
civilización y los valores que sostiene la República Popular China. Asimismo, en su
desesperación por denigrar todo lo que provenga de ese país y rescatar los valores
occidentales llega al disparate de comparar los créditos y las inversiones chinas, depredadoras
según él, con lo beneficioso que son los préstamos del FMI, ya que nos “ayudan a pagar las
deudas”, esto dicho justo en el momento que nuestro país atraviesa por uno de los
recurrentes planes de ajuste, depredación y condicionamiento político de ese organismo.
Dicho autor tampoco se priva de “alertar” sobre el peligro comunista. En realidad, a Barletti, y
a sus mentores, les duele, entre otros éxitos, que China sea el único país que ha logrado sacar
de la pobreza extrema a 1450 millones de habitantes, y que gobernada por un partido
comunista pueda llamar la atención de otros pueblos.
Pero ¿tienen algún hilo conductor estas manifestaciones, maniobras para distraer y confundir,
esta ofensiva contra todo lo popular, este acoso contra gobiernos de países emergentes, este
rebrote del nazi fascismo en Europa?, o ¿son hechos aislados desconectados?
Asistimos al derrumbe de una forma de gobernar gran parte del mundo y del sistema
económico y financiero que lo sustenta. El sistema capitalista en su fase de neta
financierización, no puede seguir administrando el poder como lo venia haciendo. El sistema
financiero internacional alcanzó un techo de reproducción, el límite lo han puesto la
aceleración de la especulativa de los derivados financieros, las deudas impagables, la emisión
descontrolada de dólares para el salvataje de los bancos y el paulatino reemplazo de esta
moneda en su doble carácter de valor de referencia comercial y como reserva de los bancos
centrales.
Ante esta situación insoluble el gran capital financiero internacional se propone una gran
destrucción de fuerzas productivas para reciclarse e intentar recuperar vitalidad.
Es la misma burguesía que en las primeras décadas del siglo XX financió el nazismo para
terminar con el primer estado obrero y campesino y poner fin a una de sus crisis de sobre
producción, la que hoy pone en valor al terrorismo y sus gobiernos títeres, para generar caos y
guerras. Cambian los personajes, pero la operatoria y las motivaciones son similares.
Pero ¿cuáles son los obstáculos que encuentra esta perversa intención?
Por un lado, el surgimiento de potencias emergentes agrupadas en los BRICS, la OCS, ASEAN+3,
etc. Que están planteando una nueva forma de relacionarse de las naciones inclusive
comenzando a salir del monopolio del dólar. Por otro, la lucha permanente de los pueblos
contra la dictadura del capital financiero y sus alfiles: los medios masivos de comunicación, los
sistemas judiciales, los organismos de crédito, políticos y diplomáticos, que controlan, los
gobiernos de la anglo esfera y los funcionarios serviles de distintos países, sobornándolos con
el flagelo de la corrupción que ellos estimulan y procrean, pero que luego utilizan para
desprestigiar a gobiernos, empresas y personas que no le son funcionales.
Estamos en la transición, las clases que dominaron durante muchos siglos ya no pueden seguir
haciéndolo de la misma forma, y los que proponen un cambio todavía no han terminado de
conforman el nuevo paradigma civilizatorio.
Como diría Antonio Gramsci, cuando lo viejo ya no puede gobernar como lo hacía y lo nuevo
no es suficiente para imponerse, aparecen los monstruos, en esa etapa estamos.
Volviendo al título ¿Cuál sería la brújula para no perderse en el laberinto de noticias, angustias,
depresiones, confusión, y deterioro permanente de la calidad de vida que sufrimos en
occidente?, ¿Cómo encontrar los ejes maestros para comprender lo que pasa y porque nos
pasa?, ¿hay fuerzas ocultas que generan el estado de anarquía y confusión?, ¿con que
objetivo?
Esta claro que la crisis actual se puede abordar desde distintas miradas, recurriendo a
diferentes ciencias, pero también podría ser conveniente comenzar a pensar en los diversos
intereses económicos y de poder que mueven tanto a las personas como a los sectores en
pugna. Ante cada situación a analizar es interesante hacerse algunas preguntas:
1) ¿Quien o quienes se benefician con tal hecho y quien o quienes se perjudican?
2) ¿Por qué ocurren en tal o cual lugar y tiempo?
3) ¿Qué intereses hay detrás de cada circunstancia, fenómeno, proceso, etc.?
4) ¿existen sectores interesados en dividirnos, separarnos, evitar el conocimiento mutuo,
el diálogo?, ¿Por qué?
Es importante no ver solo la foto, el instante, y observar el proceso, recurrir permanentemente
a la historia para indagar en los antecedentes, salir de los análisis binarios (esto es así o lo
opuesto), intentar ser dialectico, penetrar en las contradicciones y diferenciar las principales
de las secundarias, tener en cuenta que todo lo que existe esta en permanente movimiento y
transformación, cada uno de nosotros cada día somos distintos, podríamos decir cada hora,
cada minuto, ya que nos vamos transformando tanto físicamente como intelectualmente,
internamente como el entorno que nos circunda. Lo simboliza la conocida frase de que una
persona no se puede bañar dos veces en el mismo río. En el supuesto absurdo que el individuo
no haya experimentado ningún cambio, el río trae otra agua, aunque tenga el mismo cause.
¿Tal vez el genio de Tréveris tenía alguna razón cuando afirmaba que, para entender la
evolución social, la historia y la política siempre había que recurrir a analizar los intereses de
las clases que estaban involucradas en los procesos?

* IADEG-IDEAL-CEFMA

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