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¿Podrá Perú reconstruir y recuperar la democracia a través del Pueblo movilizado?

Grazia Civinini *

Publicado: martes, 20 diciembre 2022

La claridad no es lo que mejor tenemos sobre lo que está ocurriendo en Perú, pero por lo menos hay algo de lo que estamos empezando a entender a partir de la extraordinaria movilización del Pueblo Peruano que apareció después que encarcelaron a Pedro Castillo. Definitivamente quieren otro país totalmente novedoso que incluya a todes, indígenas, afrodescendientes, del interior andino. Esperamos con todo nuestro apoyo y acompañamiento en esta segunda ola de reconstrucción latinoamericana, que lo puedan lograr y que podamos colaborar en lograr este nuevo Perú.

Hace mucho, muchísimo tiempo que Perú no tiene una democracia real, empecemos a hablar del autogolpe de hace 30 años, Alberto Fuyimori en 1992, quien se convirtió en sinónimo de dictadura y autoritarismo y de la Constitución Fujimorista de 1993 que aún está vigente y que se pide cambiar. Se estuvo hablando mucho del “milagro económico peruano” como se había hablado del milagro económico pinochetista. El mismo Banco Mundial dijo que el PBI creció seis veces desde 1993 y que la pobreza bajó del 58% a los actuales 30 puntos. Claro eso se debía a cuestiones como un Banco Central Independiente y a un artículo constitucional que impide aumentar el gasto público. Discurso conocido.

Hablemos también de los 5 presidentes desde 2018, cuando renunció Pedro Pablo Kuczynsky luego de una investigación marcada en el Lava Jato que hizo caer Dilma en Brasil y mandó Lula a la cárcel, de Martín Vizcarra al que el Congreso echó declarando su “permanente incapacidad moral”, de Manuel Merino, de Francisco Sagasti y finalmente de Pedro Castillo quien asumió el 28 de julio de 2021.

Castillo no pudo gobernar, no sabemos cuan preparado estaba para hacerlo, ya que el Congreso Unicameral no lo dejó, su propio partido de antes Perú Libre no lo apoyó y nunca pudo comenzar realmente a instrumentar las políticas que prometió en campaña. El 12 de octubre 2022 el mismo Castillo solicitó apoyo a la OEA antes una amenaza que combinaba golpe parlamentario con lawfare, extraordinaria articulación que ensayó Perú. Ni viajar al exterior a los encuentros internacionales pudo, ya que el Congreso no lo dejaba.

El miércoles 7 de noviembre Castillo anunció con manos temblorosas el Estado de Excepción, la disolución temporaria del Congreso y la convocatoria a nuevas elecciones, pero al salir del Palacio de Gobierno, cuando esperaba ir a la Embajada de Méjico donde ya el Presidente López Obrador le había otorgado el asilo, fue detenido y enviado a la misma cárcel donde se encuentra Alberto Fuyimori condenado a 25 años.

Asumió como Presidenta la Vice Dina Boluarte. Ahí empezaron a verse algunas cuestiones. Primero dijo que iba a gobernar hasta el final del mandato en 2026, después declaró que se adelantaban las elecciones a abril 2024, un tiempo incomprensiblemente largo. Efectivamente el pueblo reclamó lo lógico que se adelantaran un máximo de 6 meses para 2023.

Pero lo más interesante y esperanzador es lo que está pasando con el Pueblo Peruano, especialmente el pueblo andino que está llenando las plazas de todo el país. Reclaman la liberación de Castillo, a quien respetan pero no lo quieren más como Presidente ya que consideran que es muy difícil defenderlo por lo que hizo, solo tuvo un discurso que no se concretó en ninguna acción, lo que le ha quitado autoridad política y moral para seguir gobernando.

 A la Vice Dina Boluarte la consideran una traidora y no quieren saber nada de ella. Reclaman fundamentalmente el  cierre del Congreso, que se vayan todos y se convoque a nuevas elecciones. Se están escuchando en las calles y en las plazas declaraciones maravillosas y reclamos que no habíamos imaginado después de tanta falta de democracia. El Pueblo está presente.

Es imposible saber qué va a pasar. El Pueblo puede muchísimo especialmente en una América Latina que está recuperando varias democracias como Colombia y Brasil, desde un cambio radical que involucra profundamente a los Pueblos, a los Indígenas y a los Afrodescendientes.

Se está hablando en Perú de la posible candidatura de Keiko Fujimori, de Antauro Humala, el hermano del ex presidente Ollanta Humala que propugna un nacionalismo radical y antiglobalización, al que algunos analistas han calificado cono fascismo andino, de Rafael López Aliaga, alcalde de Lima, de una ideología ultraderechista y violenta y basado en teorías conspirativas y en discurso de odio. Hay de todo.

Claro, Perú no estuvo en la primera oleada progresista de América latina con Chávez, Néstor, Lula. Pero ahora en esta segunda oleada progresista tiene muchos pueblos y gobiernos que apoyarían su gran cambio.

Los gobiernos de la Argentina, Colombia, Méjico y Bolivia hicieron un llamado para que se priorice la “voluntad ciudadana” en Perú y exhortaron a “quienes integran las instituciones de abstenerse de revertir la voluntad popular expresada con el libre sufragio”. Y siguieron: “Para el mundo no es novedad que el Presidente Castillo Terrones, desde el día de su elección, fue víctima de un antidemocrático hostigamiento, violatorio del artículo 23 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, Pacto de Costa Rica, 1969.

¡Que Perú cambie! ¡Que los pueblos sigan en la calle hasta ganar!

* Dra. Ciencias Políticas Universitá La Sapienza di Roma, Lic. Trabajo Social UBA

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