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Un Partido centenario en un país milenario

Ruben Guzzetti *

Publicado: lunes, 07 noviembre 2022

La única civilización que mantuvo su integridad en el tiempo y en el espacio desde hace cinco mil años derivó en un estado continental dirigido, por la voluntad de la mayoría de sus mil cuatrocientos cincuenta millones de habitantes y mandato constitucional, por el Partido Comunista de China (PCCh).

La sabiduría acumulada de un pueblo milenario logró amalgamar las ricas tradiciones culturales junto a la teoría del marxismo-leninismo y sobre esa base poner de pie al país el primero de octubre de 1949.

En la tierra del dragón, sus fuentes filosóficas dialécticas encontraron la base natural para la integración con el materialismo dialéctico del marxismo.

La historia de China deja absolutamente en evidencia que solamente con su rico acervo cultural no alcanzaba para salir de la situación de semi colonial en que había sido sumida por Occidente a través de 110 años de sometimiento, desde el inicio de la primera guerra del opio en 1838 hasta 1949.

Un Congreso extraordinario en una situación excepcional

En momentos en que el proceso de transición civilizatoria que atravesamos se ha visto acelerado por la pandemia de COVID 19 y la guerra híbrida en Ucrania, y cuando las potencias anglosajonas compiten para ver cuál de ellas se manifiesta más guerrerista, más agresiva, aplica más sanciones ilegales,  sosteniendo a un gobierno filo nazi en Ucrania,  ofreciendo a los pueblos solo calamidades económicas, sociales y guerras, contrasta de manera particular el desarrollo de un XX Congreso del PCCH donde los conceptos dominantes fueron: la paz, el desarrollo armónico del conjunto de los pueblos y la profundización de relaciones internacionales en base al respeto, la ganancia compartida y el beneficio mutuo.

Desarrollo del Congreso

Del 16 al 22 de octubre pasado se desarrolló en el Palacio del Pueblo de Beijing el XX Congreso del PCCh. Presidido por el actual secretario general Xi Jinping y con la asistencia de 2296 delegados representativos de los 96,5 millones de afiliados de las 23 provincias, 5 regiones autónomas, 4 municipios bajo jurisdicción central y 2 regiones administrativas especiales.

Con una sobre representación del 10 % de las etnias minoritaria (55), ya que en realidad su población asciende al 8% del total, y una creciente participación de mujeres, las cuales pasaron del 18 % en el XIX Congreso al 21 % en el actual, se aprobó el extenso documento de 69 páginas presentado por Xi Jinping, en el mismo se hace un balance del último quinquenio y a su vez una proyección de las tareas fundamentales a abordar en el siguiente. 

En base a las reformas constitucionales del año 2018, donde se eliminó el límite de una sola reelección, el secretario general Xi fue reelegido por segunda vez para el período 2022-2027 al frente del PCCh y de la Comisión Militar Central. Seguramente en marzo de 2023 será confirmado como presidente de la nación por un tercer período por la Asamblea Nacional, compuesta por alrededor de 3000 miembros.

Se conformó un nuevo Comité Central donde fueron reemplazados 135 de los 205 miembros, de igual manera se renovó el Poli Buró integrado por 25 personas y el grupo más reducido de poder concentrado del Comité Permanente del Poli Buró de 7 miembros presidido por Xi Jinping. En cada una de estas instancias pasaron a predominar dirigentes que coinciden y apoyan las ideas de Xi.

Fundamentos, conceptos y principios

En el informe el primer secretario hace un detallado recorrido por lo realizado en el período 2017-2022. Haciendo centro en tres logros principales.

  1. Haber alcanzado los objetivos del primer centenario en julio de 2021 (fundación del PCCh en 1921): una sociedad modestamente acomodada.
  2. El histórico triunfo del partido y el pueblo en la lucha por erradicar la pobreza extrema, alcanzado en noviembre de 2020.
  3. El cuidado de la vida que priorizó el partido y el gobierno al enfrentar la COVID 19, no llegan a 6000 los muertos por la pandemia desde enero de 2020.

Xi Jinping plantea algunos conceptos básicos en la hora actual en función de los desafíos a que se enfrenta la nación, tanto internos como externos.

En política internacional llamó a “comprender correctamente la concepción del mundo”. Es decir, un mundo caótico, en plena transición del unipolarismo hacia el multipolarismo.

Llamó a salvaguardar la paz con desarrollo en base a los 5 principios de coexistencia pacífica, integrando a los pueblos y dinamizando iniciativas como la BRI (Belt and Road Iniciative) o Nueva Ruta de la Seda, los BRICS, la ASEAN+3, la OCS, la RCEP, etc., bajo la premisa de relaciones que garanticen el beneficio mutuo y la ganancia compartida, y a crecer en la influencia de la gobernanza mundial en defensa de los valores comunes de la humanidad: paz, desarrollo, justicia, libertad, equidad y democracia.

Aseguró que se mantendrá el principio de un país dos sistemas en los casos de Hong Kong y Macao y el de “una sola China” y el “Consenso de 1992” en el caso de Taiwán, además de luchar contra todo tipo de manifestación independentista en la isla.

Xi Jinping hace un llamado a la militancia a templar el “espíritu de lucha”, a persistir en el rumbo de la reforma y apertura, a “obrar con autoconfianza y autosuperación, con valentía y firmeza”, con el ejemplo de modestia, vida austera, prudencia y lucha esforzada, como estandartes, y a no olvidar nunca la aspiración y misión fundacional del partido: lograr la felicidad del pueblo. Instó a seguir actuando bajo el principio de “de las masas y a las masas” y a mantener el vinculo de “carne y uña” entre el partido y el pueblo, así como a “persistir en la institucionalización de la nación para que el pueblo siga siendo el dueño del país”.

Afirmó también que el marxismo continuará siendo la guía ideológica del PCCh. 

Llamo a construir un país basado en las tradiciones y las innovaciones.

Resalto dos aspectos fundamentales de la política China: Preservar la “seguridad nacional integral como cimiento para la revitalización de la nación” y la “estabilidad social como premisa para el fortalecimiento y prosperidad del país”.

Pidió al PCCh y al pueblo mantenerse unidos. Instó a muñirse de la historia, a persistir en recurrir a la rica cultura china y al marxismo.

Llamó a construir una modernización armónica entre los seres humanos y la naturaleza.

Revindicó un camino propio de modernización basado en la experiencia y la sinización del marxismo. 

Planteó la necesidad de luchar para alcanzar el pleno autoabastecimiento alimentario, el aseguramiento de las cadenas de suministros, la soberanía tecnológica y a insistir en la circulación dual de la economía (fortalecer el mercado interno y mantener las exportaciones e inversiones).

Aseguró la continuidad de la lucha contra las distintas formas de corrupción.

También Xi llamó a fortalecer la democracia popular integral, representativa, participativa y deliberativa.

Algunas claves y desafíos

La clave del futuro: nutrirse de las tradiciones e innovaciones, de la excelente cultura China y de la rica experiencia revolucionaria.

La clave del logro de la revitalización de China está en alcanzar una síntesis dialéctica de un marxismo adaptado a la realidad China.

La clave del éxito en la construcción de un país socialista moderno y desarrollado para el 2049 (segundo centenario, 100 años de la fundación de la República Popular China) está en el apoyo que siga teniendo el partido de parte del pueblo y a su vez la clave del rol del partido esta en su renovación y autosuperación constante, aseguró Xi.

Llamó a luchar para superar la principal contradicción: la creciente demanda del pueblo por una vida mejor y el desarrollo desequilibrado.

Espíritu del Congreso

Como hemos visto el mundo atraviesa una etapa de transición de una matriz hegemónica unipolar anglosajona a una distribución de poder más democrática.

Este transito requiere, del partido que dirige al principal país que desafía el actual orden establecido, una unidad interna lo más cohesionada posible. Es por eso que para muchos analistas occidentales el llamado permanente de los dirigentes chinos a agruparse bajo la dirección de Xi Jinping como núcleo de la nueva expedición de una nueva era, como la llama el, aparece como un signo de autoritarismo y un abandono de las políticas de Deng Xiaoping. 

Occidente se centro en la salida del expresidente Hu Jintao del recinto del Congreso sin detenerse a analizar la necesidad del cambio histórico de la política China en esta circunstancia. No puede percibir que esta transformación política china es fruto del nuevo contexto histórico que trasciende las personalidades de los dirigentes chinos. 

Los dirigentes chinos siempre han mantenido una continuidad histórica en sus decisiones, no hay contradicción entre las resoluciones adoptadas en otra época cuando Occidente trataba a China como un socio amistoso y la presente cuando el gigante amigo se transformó de repente en el enemigo existencial a combatir. La crisis, impotencia, agresividad e incapacidad de Occidente ha obligado a la dirigencia China a adaptarse a los nuevos tiempos.

Tanto Mao Zedong como Deng Xiaoping y ahora Xi Jinping, con sus respectivas direcciones colectivas, analizaron y tomaron medidas acordes a las circunstancias históricas en que les tocó actuar.

La nueva dirección se plantea, en las actuales condiciones geopolíticas, la reformulación de las estructuras del Estado chino bajo la conducción de Xi Jinping. En correspondencia con esa necesidad las ideas de Xi Jinping de desarrollar un socialismo con características chinas fueron elevadas a pensamiento de la nueva era incluido en los estatutos del PCCh.

China acumula una larga experiencia histórica, hace 2400 años resolvió el dilema de los “Reinos combatientes”, hoy un nuevo desafío reclama su sabiduría.

También es cierto que la necesaria concentración de poder conlleva un riesgo en cuanto a la posible pérdida de voces que enriquezcan las miradas, se puedan generar divisiones internas o descontentos sociales, sin embargo, mucho dependerá el futuro del éxito que tenga la iniciativa encabezada por Xi, hasta ahora hay que aceptar que la transformación de China en sus 10 años de ejercicio del gobierno fue notablemente beneficiosa para el pueblo y la humanidad.

En todo caso China tendrá que convivir con el riesgo mientras continúa construyendo un gran país socialista en la nueva era y Occidente, forzado por una correlación de fuerzas cada vez más desfavorable, abandone en algún momento, la confrontación y acepte el diálogo. 

La hora requiere audacia, inteligencia y coraje. Observando la historia de sus 101 años de vida se puede afirmar que si de algo no adoleció el PCCh es de esos atributos.

* IADEG-IDEAL-CEFMA

1 Comentario

  1. Avatar

    Resulta muy atinado contribuir al desarrollo de la conciencia internacionalista en nuestro país. Solos no alcanza ni para veranear en Punta del Este…

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